viernes, 20 de junio de 2014

El Regalo de Gliese de Víctor Nubla [Reseña]


El humor es una constante y una base dentro del género de la ciencia ficción y la fantasía. Incluso del terror. Y es que las mejores historias, las que demuestran ser conocedoras del alma humana saben combinar la sátira en un buen relato, como un retazo de hiedra que sube por la pared, de manera que no desentone y de un aspecto mucho más enriquecedor  al cuento.
Personalmente creo que una buena historia de género fantástico debe tener cierta cantidad de humor. Ya sea en un diálogo absurdo o afilado, representado en un personaje hilarante, una situación inverosímil o una crítica edulcorada con humor. Por poco que sea, el humor siempre demuestra cierto grado de control sobre la obra que le da un contexto y una apariencia diferente.
Dentro de la ciencia ficción hay ciertos autores reconocidos por haberse dedicado exclusivamente al humor en sus obras, o quizá sea al revés y son sus obras las que se han dedicado al humor.Adam DouglasRobert Sheckley o Frederic Brown son tres enormes ejemplos. La peculiar historia de Arena donde un humano y una alienígena deciden el destino del universo en un combate singular, al más puro estilo medieval. Trueque Mental, donde el protagonista se ve envuelto en una serie de casualidades cada vez más y más absurdas. O Guía del autoestopista galáctico, un clásico entre clásicos y del cual se ha sacado un guiño para el Día del Orgullo Friki.
En la fantasía encontramos ejemplos todavía más conocidos y claros como el de Terry Pratchett, uno de los autores que más libros venden dentro del género (y apostaría a que fuera también) y que mejor se ha instalado tanto en lectores de fantasía como en todo tipo de lector casual. Mundodisco no necesita presentación. Tim Powers es un autor que he descubierto hace poco y el cual estoy disfrutando mucho. Con un humor muy fino y discreto elabora un telón de fondo y unos personajes totalmente memorables. Hay más y seguro que la lista sería interminable pues todo autor que se precie ha incluido un detalle, una puntada de humor en una de sus historias.
Pero el humor en la novela de ciencia ficción tiende a ser menospreciado. El lector no busca leer una historia escrita por alguien más perspicaz que él. Como el chiste que nunca llegamos a entender, estos libros pueden pasar por complicados o incluso por crípticos u obsoletos. A pesar de esto, el panorama del humor dentro de la ciencia ficción siempre encuentra oasis. Y de una de estas rarezas vengo a hablaros.
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El Regalo de Gliese es un libro que perfectamente podría pasar desapercibido por múltiples razones, pero hay libros que tienen cierto poder de atracción y terminas rotando a su alrededor hasta que no puedes evitar su lectura. Agradezco a ese poder rotatorio debido a la lectura del libro. La breve obra podéis encontrarla en castellano editada por Aristas Martínez, con una edición genial y repleta de ilustraciones. Todo un libro convertido en objeto de culto; y su versión original en catalán editada por Males Herbes, editorial a tener en cuenta dentro del panorama de la ciencia ficción en Catalunya.
En Trueque Mental, el protagonista se deja llevar a lo largo de toda su aventura intergaláctica, demostrando ser poco más que un vegetal en cuanto a reacción e improvisación se refiere. En El Regalo de Gliese,  Sebastián Janowsky, conducirá sus pasos de forma premeditada hacia un desenlace totalmente inesperado.
Janowsky se despierta una mañana tras una fiesta y con la resaca enturbiando su mente para descubrir a su lado un cadáver. Lentamente empieza a montar el puzzle de la noche de ayer y las piezas encajan, el cadáver es el mismo que descubrió la noche anterior, el cuerpo es de Juan Ninja. ¿Quién lo ha matado? ¿Por qué? ¿Por qué él está al lado del cadáver en esa habitación? Con esta premisa empieza la disparatada aventura de Janowsky, intentando esquivar a la policía (disfrazándose de andorrano. (Sí, de andorrano.)) mientras va desentramando un complot que tiene más de absurdo que de criminal.
Thriller o aventura absurda, no sabría cómo definir la historia a la que nos enfrentamos, citando a Laura Fernández ensu reseña en Fantífica“El regalo de Gliese es una soap opera alucinógena con microscópicas estrellas invitadas”. Nubla escapa de toda etiqueta para elaborar su propia marca y eso es algo que se agradece. Personalmente intento no leer géneros y siempre que puedo salgo de mi zona de confort, por ello me gusta pensar que leo libros y no ciencia ficción, que me sumerjo en historias y no en un género concreto o en cierto escritor fetiche. Lo mejor antes de entrar en El Regalo de Gliese es no intentar etiquetar ni clasificar la obra. Hay un ingrediente principal: humor inteligente. Y con eso debería bastar.
El contexto será Barcelona y su famoso barrio de Gràcia, por el que el protagonista tendrá que sortear el calor y a los turistas para abrirse paso entre las calles (todas reales, por lo que si queréis consultar en un mapa podéis tener una experiencia extra y muy entretenida). Nubla, que conoce el barrio como la palma de su mano, hace danzar a un coro de personajes entre sus calles de tal forma que el contexto acaba teniendo un cariz algo difuso. Esto no es nada negativo pues creo que es a propósito ya que la aventura en si misma es surrealista y creo que le da una atmósfera muy interesante.
Pero ¿por qué ciencia ficción? Bien, hay extraterrestres. Y no precisamente pacíficos, son la personificación de la leyenda urbana en que alguien en la discoteca echa droga en tu vaso y acabas despertándote en una bañera llena de hielo con una cicatriz en la lumbar. Estos extraterrestres a partir de una droga provocan que los consumidores puedan hablar con todo aquello que ven, cualquier objeto y animal. Y no solo pueden hablar con ellos si no que estos objetos y animales tienen respuesta para casi todo. ¿Quién no ha querido tener un coche al estilo KITT de El coche fantástico?
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Yo que suelo sacarle punta a todo, he querido descubrir también crítica en la novela. He interpretado una sátira del turismo en Barcelona, de la policía y su ineptitud, de los grupos de amigos pijos y hipsters que se reúnen en fiestas elitistas y toman drogas de diseño, de los bulldogs franceses, de la ciencia ficción y del thriller, de la coherencia autoimpuesta, de Cthulhu…
Victor Nubla utiliza la ciencia ficción como herramienta y no como base. Que unos aliens quieran dominarnos por medio de una droga que no tiene mucho sentido, es cuanto menos hilarante. Pero cuando estos aliens se despiertan y demuestran su apariencia real… Bueno, esto dejo que lo descubráis vosotros, aunque ya os aviso, las referencias de subcultura plagan la novela y harán las delicias de cualquier friki.
Es cierto que cuesta adaptarse al estilo de Nubla, a la conexión entre acción y acción algo confusa sobre todo al principio de la novela, donde andamos tan perdidos como Janowsky con su resaca, y es algo que a mí personalmente me costó superar, pero la brevedad de la novela y una historia que auguraba un buen rato de aventuras de lo más pulp consiguieron que sobrellevara la resaca y ya os puedo adelantar, que pocos finales tan desternillantes he leído antes. Monty Python haría una película de esta novela, estoy seguro.

Reseña publicada originalmente en el especial del humor en El Fantascopio.

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