jueves, 23 de mayo de 2013

Trueque Mental - Robert Sheckley [Reseña]


Robert Sheckley ha sido para mí, como reencontrarme con un gran número de escritores satíricos, absurdos, de humor, pero que en conjunto hacen una crítica social potente. Pero volvamos un poco hacia atrás, para descubrir que más tiene este autor para nosotros.
Para ello os recomiendo antes de seguir leyendo, que os paséis por este interesante artículo que ilustra y funda lo que quiero contaros. Dándolo por leído sigamos. Trueque Mental es un trabajo de su segundo período, después de pasar por las novelas cortas o relatos surrealistas e investigarlo, este período le permite ahondar en esa vena más crítica, más perfilada, con ese ambiente más audaz y cínico, el velo de lo surrealista y absurdo para crear el humor no es más que la capa superior. En esta época el autor está más formado y con una base reconocida por sus coetáneos. Lo que encuentro más interesante de este autor, es la gran cantidad de lecturas que se le puede dar a la obra, los diferentes significados que podemos encontrar según la profundidad con la que miremos, o el punto de vista que tengamos a la hora se seguir sus palabras.

Kurt Vonnegut, Phillip K. Dick, Ballard o Pratchett son los escritores que me vienen a la mente cuando pienso en el estilo de Sheckley, su prosa tiene un gusto anglosajón fuerte, muy parecido a la prosa de Pratchett. Las descripciones de lugares insólitos, los protagonistas que apenas reaccionan cuando a su alrededor la locura impregna cada centímetro del espacio, los demás personajes que conforman el coro de la novela, absurdos, estúpidos, increíbles, mordaces, pero con un regusto a “No me extrañaría encontrarme a alguien así”.
Sheckley nos guía, con conocimiento predeterminado, por sus páginas de auténtica locura para explicarnos detalles muy curiosos como la mezcla de teorías científicas reales con otras inventadas. Tenemos el efecto doppler, la teoría de la búsqueda, la deformación metafórica, el marvinismo o el Mundo Retorcido. Algunas de ellas explicadas en hasta cinco páginas.

En la década de los sesenta lo dudo mucho, pero en nuestra era digital y con internet estamos más que acostumbrados a ver las más extrañas acciones de la gente. Cosas que apenas creeríamos y que realmente ocurren y se producen. Esto en parte es un hándicap para esta novela, ya que su impresión en nosotros es algo menor. Esto es algo que estoy viendo a menudo en las reseñas que leo sobre obras de ciencia ficción con cierta edad, el sentido de la maravilla decrece ante nuestra evolución tecnológica y nuestro conocimiento (supongo que así se depuran muchos clásicos). ¿Trueque Mental puede llegar a ser un clásico? Lo dudo mucho. Los temas tratados son de actualidad, sin duda, la estupidez humana contra la sinrazón en un pulso que no llega a ningún lugar. Pero Sheckley usa muchos elementos contextuales a su época y eso le juega una mala pasada cuando la leemos ahora.

¿Es una buena novela? Sin duda. Más que buena, diría que es una novela difícil y que nos hace recapacitar, pensar y sacar conclusiones de lo que acabamos de leer. Recuerdo pensar “Wtf am I reading?”. Os aviso que cuando lleguéis a la parte del libro de la deformación metafórica os agarréis fuerte a las páginas, porque vais a entrar en un agujero de gusano, vais a viajar de un lado para otro, bamboleados como en un mar de locura embravecido. Pratchett escribe una sátira y una crítica mucho más cómica, más accesible, en la que vemos claramente los temas que quiere tratar, recordándolos. Sheckley es lo contrario, vemos la superficie, el argumento sin sentido y cuando hurgas, ves la crítica, la picardía escondida en sus páginas. Ahora, no creáis que por ser una novela de trasfondo complicado, es ilegible, al contrario, la prosa del autor es amena y rápida de leer, además de ser una obra corta. 
Cuando hablo de que es difícil me refiero a encontrarle esa lectura más profunda, más oculta.

La  novela tiene dos partes claramente diferenciables, como Alicia de Lewis Carrol, tenemos la parte en que Alicia persigue al conejo, y luego la parte en que Alicia se mete en la madriguera. Cuando nuestro personaje protagonista nos va relatando sus peripecias a partir de aquí, nuestra mente racional nos obliga casi a separar los dedos del libro y cerrarlo. Hay una cita que me gusta mucho recordar y dice así: “Es muy complicado para una mente finita y racional como la nuestra, intentar comprender la irracionalidad y el infinito” Por lo que, mentes analíticas y racionales, dejad que vuestro cerebro os lleve de paseo por calles que no son rectas, ni siquiera transitables.

Mención especial la traducción de una novela como esta, traducir ciertos términos requiere una dificultad extra, además de respetar muchas expresiones (ya que el autor juega mucho con los phrasal verbs o las expresiones típicas de su idioma) que le dan el aura Sheckley que tiene la obra. La traducción des de mi punto de vista tiene un merecido 10/10. Otra mención especial es el efecto fetichista que tiene la edición, solo por ese plateado y esas portadas enormes y geniales de Colucci vale la pena comprarse el libro en papel, una verdadera gozada tener una obra así entre las manos. 

2 comentarios:

  1. Tiene a su favor que es corta, pero sinceramente me parece que ha quedado algo desfasada....Saludos

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    1. Coincido contigo, como comento más arriba en la reseña, no ha envejecido bien.

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