miércoles, 30 de mayo de 2012

Ysabel - Gavriel Guy Kay




YSABEL
Gavriel Guy Kay


El autor es un reconocido escritor, y Ysabel es su décima novela. Ha escrito bastantes obras que han tenido cierto prestigio, como Tigana o El Tapiz de Fiovannar coronándose como best-sellers.  Esta novela goza de un síndrome pre-bestseller y eso condiciona muchísimo la lectura y su acogida. Creo que cuando en una portada se puede leer antes, los premios que tiene o a que autores se parece o publicidad similar, quiere decir que la obra quizá no es tan buena como para promocionarla por si sola. Condicionado por este factor me adentro en la profundidad de sus páginas.


Las primeras líneas se presentan resueltas y juveniles, presentándonos al protagonista, un joven adolescente, al que le gusta pavonearse y hacer chistes graciosos dignos de su edad. El autor combina este tópico de personaje despreocupado y pasota, con una parte psicológica mucho más madura que le imbuye a presión. Y es que el protagonista pasa de decir “¡Jo, mamá!” a hacer reflexiones sobre la muerte, la vida, el amor, y el perdón.

El argumento empieza bien, de hecho muy bien. Se nota que el autor sabe escribir, sabe montar una historia  y sabe cómo desarrollarla. Además el halo de misterio (a veces muy forzado) le da esa continuidad que nos ayuda a pasar página tras página devorando sin cesar. Si una cosa buena tiene esta novela, es que engancha.

Lo que sin duda me ha llamado más la atención es el cuidado esmero con que describe Aix en Provence y sus inmediaciones. Se ve que durante la escritura del libro pasó buena parte en esa región y es capaz de transmitir, con pocas palabras, la belleza de los lugares por donde transcurre la acción. Las descripciones, cortas y precisas, te hacen sentir que estás entre verdes prados, o frente a ruinas romanas, o en el interior de la  ecléctica catedral de Saint Sauveur. Sinceramente son una gozada y me picaron el gusanillo de visitar la Provenza francesa. Hasta estuve mirando viajes para ir de vacaciones en Semana Santa.


  Fuente de Aix-en-provence.
Lugar donde ocurren algunas
escenas en la novela.

Otra de sus grandes virtudes es el gran trabajo de documentación histórica que el autor ha llevado a cabo. Se ve claramente que no ha dejado un libro sin consultar, un experto sin preguntar, un monumento sin visitar. Al estar basada en hechos históricos (la conquista de la Galia y posterior subyugación de los celtas por los romanos) esto es muy importante para poder transmitir sensación de realidad, de que lo que cuenta, aunque fantasioso, puede haber ocurrido. Quizá tiene una visión un tanto romántica de los celtas, y una muy negativa de los romanos, pero desde luego la ambientación es muy creíble.

Este yo creo que ha intentado ser el plato fuerte de la novela. Los Celtas. Cuando nos sirven este libro, nos dicen que es de fantasía, bien lo único que tiene de fantasía es un rito Celta creado por el autor. Este rito es el motor de la trama, y será el que de juego a la novela.

La novela, sin embargo, adolece de cierta desigualdad en el ritmo narrativo. Por un lado, se puede convertir en un interesante pasapáginas, pero por el otro, ese frenético ritmo se ve interrumpido en muchas ocasiones por algunos momentos en el que los personajes se quedan en cierto stand by, en parte motivado por el propio shock que les produce lo que está pasando en el momento, y en parte porque Gavriel Kay imprime a sus diálogos cierto toque de superficialidad, podríamos decir banal, en el que el intercambio de información o reacciones de los personajes no tienen un debido peso en relación a lo que la historia en sí debería contarnos. Un lastre que a mí personalmente hace que en momentos puntuales desconecte de lo que quiere decirnos el autor con su particular modo de contarnos las cosas.



Una gran pega de la obra es el lenguaje. Parece que nuestro autor quiere captar a todos los públicos y nos escribe frases muy coloquiales y modernas, combinándolas con otras más arcaicas o adultas. El argumento nos muestra el choque de dos momentos de la historia, con 2000 años de diferencia, el problema es que la sensación de que no pega, o no está bien, no se va en toda la novela.

Entremont, una de las ruinas descritas en la novela.


Pero el gran problema viene con las expectativas. Toda la obra nos la pasamos leyendo expresiones como “Ahora no te lo puedo contar” o similares, referentes a ciertos aspectos supuestamente fantásticos de la novela. Estos quedan muy desdibujados al final, de hecho la mayoría se obvian o se olvidan, dejando al lector con una sensación de engaño. Como si todos esos recursos fueran meros decorados para impresionar y animar al lector a seguir leyendo. Pero no son más que eso, decorados.


Aun así creo que es una novela entretenida, muy fácil de leer, y con ciertos toques divertidos, si tienes un sentido del humor fácil. Esta novela yo la llamaría un “entrelibros”, me explico: los entrelibros son esas lecturas que lees entre una novela complicada y otra del mismo calibre. Son novelas para no perder el ritmo de lectura pero que no necesitas pensar demasiado para leerlas, ni prestar mucha atención. Pero si lo que buscas es algo de fantasía, o mitología, no te equivoques, esta novela apenas roza estos temas.

domingo, 27 de mayo de 2012

The Rains of Castamere




Las lluvias de Castamere es una canción de juglar, popular en Poniente, en el universo de Canción de Hielo y Fuego.
La canción nos cuenta la historia de la Casa Reyne de Castamere, la segunda casa más rica de su tiempo hasta que una rivalidad con los Lannisters provocó que Tywin Lannister los erradicara por completo. Por lo tanto es una canción de alabanza a Tywin y a los Lannister.

Ya que he cogido el cuarto libro, Festín de Cuervos, ante la inminente salida del quinto volumen de la saga, me he visto obligado a recordar cosas de los tomos anteriores. En mi búsqueda he topado con esta joya.

Es una canción compuesta por The National, para la segunda temporada de Juego de Tronos, la serie de HBO.

Como he dicho, es una canción de alabanza, aunque notamos que la atmósfera tiene un deje triste y melancólico bastante notable. Sin duda una canción de juglar preciosa.

Os dejo la letra:
And who are you, the proud lord said,
that i must bow so low?
Only a cat of a different coat,
that's all the truth i know.
In a coat of gold or a coat of red,
a lion still has claws,
And mine are long and sharp, my lord,
as long and sharp as yours.
And so he spoke, and so he spoke,
that lord of Castamere,
But now the rains weep o'er his hall.
with no one there to hear.
Yes now the rains weep o'er his hall,
and not a soul to hear.

Traducción:
¿Quién eres, dijo el orgulloso señor,
para que deba inclinarme tanto?
Solo un gato con una capa diferente,
esa es toda verdad que conozco.
En capa de oro o en capa roja,
un león sigue teniendo zarpas.
Y las mías son largas y afiladas, mi señor,
tan largas y afiladas como las suyas.
Y así habló, y así habló,
ese señor de Castamere,
pero ahora la lluvia llora sobre su salón,
y no hay nadie ahí para escuchar.
Si, ahora la lluvia llora sobre su salón,
y ni un alma que escuche.

(Más o menos, es mi humilde traducción.)